- Emoción
La neurociencia ayuda a comprender cómo influyen las emociones en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En multitud de ocasiones se ha demostrado que se aprende experimentando y que este aprendizaje se recuerda con mayor facilidad si interfiere alguna emoción.
Para conectar con la emoción de los alumnos una de las claves es despertar la curiosidad, que lleva a aumentar las ganas de aprender. Averigua aquello que les conmueve y agudizarás su aprendizaje.
- Atención.
Provocar nuevos estímulos consigue despertar el interés y la atención, que hay que captarla mediante la sorpresa y que también despiertan la curiosidad y los sentidos. Por ejemplo, con actividades divertidas o relacionadas con el juego.
- Motivación.
Un alumno motivado aprende mejor (y más rápidamente). La neurociencia aporta pistas sobre la motivación y los estímulos que activan determinadas zonas del cerebro. En este punto, hay que tener en cuenta el valor que tiene la recompensa intrínseca porque es la que conlleva un mayor esfuerzo y compromiso. Con un equilibrio entre la dificultad y la habilidad para hacer una tarea, es posible mantener la atención fija en el objetivo y aumenta la motivación.
En el aula, se puede motivar a los alumnos y promover el esfuerzo si van consiguiendo pequeños logros y metas intermedias, retadoras, pero alcanzables; para evitar la frustración hasta realizar una actividad completa. También se vuelve elemental registrar este avance y que ellos sean conscientes del progreso que están consiguiendo.
- Acción entendida como “Learning by Doing”
Aplicar el juego en el aula, actividades grupales y todo aquello que coloque al alumno en el centro del aprendizaje y sean ellos los que “experimenten” y aprendan “haciendo” son la clave del éxito.
Conseguir que los alumnos sean activos en su aprendizaje se consigue en gran medida a través de las metodologías activas. Si son ellos los que están haciendo, manipulando, creando y desarrollando las destrezasse estimulan más canales sensitivos y, a su vez, el aprendizaje.
- Cooperativo
Somos seres sociales, por lo que la incorporación de actividades sociales y la asignación de tareas y roles en el aula fomentan el aprendizaje. De esta forma, disminuir las explicaciones magistrales en clase y dar oportunidades para el diálogo e intercambio de ideas conlleva a que puedan aprender de sus compañeros (aprendizaje por imitación).